El Congreso de los Diputados aprobó el pasado mates el Real Decreto-Ley que asegura el abastecimiento de agua a 5,5 millones de catalanes, en el caso de que la sequía se mantenga hasta el próximo otoño. Los socialistas apoyamos con nuestro voto la solución acordada entre el Gobiernos que presiden José Luis Rodríguez Zapatero y José Montilla. La sorpresa de la tarde la protagonizó CiU al abstenerse de prestar su colaboración en un problema nacional de especial relevancia e urgencia.
Hemos crecido convencidos de que “Cuando el río suena, agua lleva”. Ahora sabemos que cuando el río no suena, nos falta el agua y tenemos un grave problema. Sabemos, además, que ante este problema, mientras algunos se arremangan y toman decisiones, otros prefieren abstenerse y mirar hacia otro lado. Practican éstos un nacionalismo ridículamente irresponsable. Un nacionalismo que ha abandonado la cultura de gobierno para instalarse en una subcultura arrogante de oposición. Es un nacionalismo –de eso estamos convencidos- contradictorio con el practicado durante 23 por el President Pujol. Pero sobre todo –y esto es lo realmente preocupante- es un nacionalismo que no tiene tiempo de preocuparse de los problemas de los catalanes porque necesitan de todo su tiempo (pretenden incluso hacernos perder parte del nuestro) para dedicarlo a ellos mismos, a CDC: a sus ambiciones y a sus frustraciones.
Nota: Por el debido respeto que hemos de tener a nuestros socios de gobierno, nos abstendremos de valorar los posicionamientos de ERC –en éste o en cualquier otro tema - hasta que hayan celebrado su Congreso. Les deseamos suerte y acierto en sus decisiones que, sin duda alguna, contribuirán a fortalecer el Gobierno de la Generalitat.
