Los resultados electorales de las elecciones generales del pasado 9 de marzo en las cuatro circunscripciones catalanas son sobradamente conocidos: el PSC, con 1.672.777 votos (45,33%), ha obtenido 25 diputados, cifra superior a los 22 alcanzados por el resto de las fuerzas políticas. Las candidaturas socialistas le ha sacada una distancia de más de 900.000 votos a CiU y más de un millón a un PP que consolida su vocación liliputiense en Cataluña.
Los catalanes con su voto mayoritario al PSC han reafirmado su voluntad de compartir y participar en un proyecto para España orientado hacia el progreso económico y social, que sea capaz de aprovechar todas las energías de su pluralidad. Han corroborado, una vez más, que la política española –que España, en definitiva-, no les es ajena.
Una de las intervenciones más redondas de Francesc Cambó en el Congreso de los Diputados, la tuvo en la sesión del 3 de julio del 1912, en pleno de debate sobre el Proyecto de Ley de Mancomunidades impulsado por Canalejas. En la misma, Cambó defendió el carácter nacional –y no de partido- del, por entonces, denominado “problema catalán”. Afirmó, y la frase alcanzó cierta notoriedad, que la cuestión catalana no era “la joroba del partido conservador”. No era un asunto que sólo concerniera a los conservadores que, liderados por Maura, habían sido los primeros en comprenderlo y en buscar soluciones por la vía del diálogo y el acuerdo. Han pasado prácticamente 100 años y, ciertamente, algunas cosas han cambiado. Los nietos de Maura no sólo no entienden Cataluña, sino que actúan en muchas ocasiones como si Cataluña no formara parte de su idea de España. Por si les sirve de algo, los catalanes les han vuelto a recordar que Cataluña es España.
